La ausencia de Carlos Joaquín
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Quinta Fuerza - Editorial·

Como suele suceder y no debe sorprendernos, al ser solo Javier Corral Jurado y Carlos Joaquín González, de Chihuahua y Quintana Roo, respectivamente, los gobernadores ausentes en el mensaje con motivo del mensaje por el sexto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto emitido en Palacio Nacional, las especulaciones más o menos en tono de conspiración menudearon, partiendo del señalamiento del hecho en el influyente editorial de Reforma, Templo Mayor, firmado con el pseudónimo Fray Bartolomé.
Ignoramos los motivos del norteño mandatario, pero Carlos Joaquín tuvo que atender un grave problema de salud de un miembro de su familia y por ello cancelar la visita al sitio en que gobernaba el huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin a la llegada de los conquistadores españoles. No omitió excusarse con el presidente. Lo cierto es que un recuento de la relación, acciones y colaboración entre los órdenes de gobierno en los últimos dos años ha sido altamente positivo, de buena voluntad y suficiencia interinstitucional. No hubo desaire, pues.
Pero en menos de dos meses esto será historia. Lo que importa desde ya es el futuro de las relaciones entre niveles de gobierno; a todo el país le preocupa que se mantengan o se diluyan el pacto federal y la vida republicana. Andrés Manuel López Obrador ha dado claras muestras de que el respeto a los estados y municipios no solo se mantendrá, sino incluso pudiera fortalecerse, lo que se puso bajo cuestionamiento tras el anuncio de la instauración de un representante estatal del gobierno federal en sustitución de los delegados federales en las entidades federativas, pero aunque nosotros señalamos el riesgo de que la figura pudiera significar una especie de virreinato lo cierto es que los adelantos de posturas han disminuido ese temor.
Arturo Abreu Marín, tabasqueño y morenista fundador, quien representará al gobierno federal en Quintana Roo, es de por sí un viejo amigo del estado en le que, como en todos los del Sureste –nos alienta su perfil político y la expertise económica y financiera que evidentemente ha adquirido en una muy larga carrera–, se desempeñó principalmente en varios cargos de Banobras y Nacional Financiera, recién se refirió con los términos más halagüeños a Carlos Joaquín, al tiempo que el mandatario ha sido uno de los siete panistas gobenadores –agrupados en Goan– que desde antes de las elecciones manifestaron sus simpatías por Andrés Manuel López.
Joaquín, en particular, ha celebrado los proyectos centrales del tren maya –desde nuestro punto de vista muy difícil de realizar, pero que pudiera arrancar precisamente con el proyecto quintanarroense del tren Cancún-Tulum y el yucateco Cancún-Valladolid –en el Mayab gobernará Morena–, estos sí muy viables, y el plan forestal para Tabasco, Veracruz y Chiapas –a ese honestamente no le vemos ni pies ni cabeza: pretende emplear y dar sustento a una población equivalente casi al doble de la de Chetumal, verbigracia, durante los más de 20 años que tarda en ser aprovechable un cedro o una caoba, ¡nomás regando plántulas y plantones!–, pero lo importante es que hay muy buena “vibra” y fuertes coincidencias entre el próximo gobierno federal y el estatal, que cohabitarán los próximos cuatro años.
Desde luego que los municipios quintanarroenses gobernados por el Morena se verán beneficiados no solo por tener un presidente correligionario, sino porque en muchos temas quien es mediador por ley, el gobierno del estado, estará en plena sintonía y disposición para trabajar a favor de los quintanarroenses.
Sabemos que Mara Lezama, Hernán Pastrana Pastrana y Laura Beristain Navarrete de por sí han recibido de Carlos Joaquín no solo un compromiso de coordinación institucional, sino muestras de la simpatía que debe generar en principio el resultado de la voluntad ciudadana expresada en la urnas, que es la que manda –o debiera mandar–.
Mal empieza la semana para quien ahorcan en lunes y qué bueno que no sea caso. Pintan bien el arranque del nuevo gobierno federal del 1 de diciembre, el segundo tercio de la administración de Carlos Joaquín y el comienzo de los noveles ayuntamientos –de todos: no solo los del Morena, aunque estos lo harán con más reposo–, y ahora los ciudadanos lo que tenemos que hacer es estar pendientes y exigir que cumplan.



