Pibipollo, exquisitez que levanta y revive muertos
El pibipollo, es un tamal gigante que se le ofrece a los muertos durante el Hanal Pixán, el cual tiene un ritual muy especial para los mayas.
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Carlos Espejel·

Cancún.- El platillo estelar de la temporada en la Península de Yucatán, para honrar a los muertos y deleitar a los vivos, es el Pibipollo o el Mubipollo.
Como parte de la celebración maya del Hanal Pixán o “comida de las ánimas”, se confecciona en la región este verdadero manjar, hecha por las cocineras tradicionales mayas.
Es un tamal de proporciones grandes, envuelto en hojas de plátano, que apenas si cabe en las dos manos extendidas; hecho de masa de harina de maíz y manteca, relleno de carne de gallina y cerdo, y de acuerdo a la tradición de las abuelas lleva tomate, epazote, chile habanero, recado blanco y achiote.
El Pibipollo, se mete en un hueco cavado en la tierra que hacen los hombres, quienes previamente montaron una cama de piedra caliza en el fondo, que es calentada con leña de zapote para que no humé.
Al estar lo suficientemente caliente las piedras, los hombres retiran la leña casi a punto de extinguirse por las brasas y se depositan en el fondo los Pibipollos amarrados con las hojas de plátano, cubiertos por más hojas, a los que se le echa encima la tierra con el fin de que el vapor no se escape y el mismo calor sea el que cocine los tamales de gran tamaño, tras una hora de estar enterrados.
Al estar lo suficientemente caliente las piedras, los hombres retiran la leña casi a punto de extinguirse por las brasas y se depositan en el fondo los Pibipollos amarrados con las hojas de plátano, cubiertos por más hojas, a los que se le echa encima la tierra con el fin de que el vapor no se escape y el mismo calor sea el que cocine los tamales de gran tamaño, tras una hora de estar enterrados.



