Confirma DEA red de falsos empresarios en Cancún ligados a mafia rumana
Amezcua Dorador y Guillermo Barrera Lara, detenidos por lavado de dinero en Miami, apuntan a socios ligados a mafia rumana y a Félix González
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Redacción··6 min de lectura

Falsos empresarios, con lazos a grupos políticos como el de Félix González Canto, han sido ligados por autoridades estadounidenses con la mafia rumana, una de las más herméticas del mundo, dedicada a actividades ilegales como el tráfico de sustancias, personas y la clonación de tarjetas a través de cajeros automáticos.
Una investigación de la Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés), agencia Antidroga de los Estados Unidos ha revelado que existe una conexión entre grupos delictivos rumanos con operadores en Cancún, Quintana Roo, luego de la detención de dos personas acusadas de lavado de dinero e importación de heroína.
De esto da cuenta una publicación del Semanario Sol Quintana Roo, que establece un puntual seguimiento de esta dependencia norteamericana a una empresa de nombre "Party Brothers SA de CV" y a sus socios. Se les indaga por el probable tráfico, tanto de sustancias ilícitas como de personas. La empresa fue supuestamente creada para dedicarse a la apertura de restaurantes y antros en la entidad.
Esta empresa fue creada en 2018, y tiene como socios a Pablo Mauricio Amezcua Dorador y Laurentiu Manea; el primero fue funcionario de la administración de Gregorio Sánchez Martínez, el segundo es un empresario de origen rumano, dedicado al giro de centros nocturnos, aunque autoridades estadounidenses sospechan que se trata de una fachada para el trasiego de mujeres y sustancias ilícitas.
Lo anterior, toda vez que su socio, Pablo Amezcua Dorador fue detenido en Miami, con una fuerte suma de dinero y de heroína, en compañía de otro cancunense, Guillermo Barrera Lara, uno de los muchos oscuros personajes que fueron beneficiados por el ex gobernador Félix González Canto.
Cabe resaltar que Amezcua Dorador fue director de Fiscalización de Gregorio Sánchez Martínez y de Latifa Muza Simón en el Ayuntamiento de Benito Juárez, lo que significa que supervisaba la operación de los distintos centros nocturnos de Cancún, en una de las épocas de mayor corrupción de la ciudad. Fue además investigado por la Auditoría Superior del Estado por un presunto desfalco de hasta 18 millones de pesos durante los años 2008-2011.
De acuerdo con las indagatorias del organismo estatal se trataba de recursos por conceptos de anticipos de sueldo, gastos por comprobar, viáticos, entre otros, que no habían sido pagados o comprobados al cierre del ejercicio fiscal correspondiente.
CAYERON EN EMBOSCADA
Guillermo Barrera Lara y Pablo Amezcua Dorador fueron detenidos por autoridades estadounidenses el pasado 22 de agosto de 2019. De acuerdo a la acusación formal ingresada ante una corte del condado de Miami-Dade, los cargos son conspiración para importar heroína y conspiración para lavar dinero. En su declaración jurada, el agente de la DEA, Brian Witek, indica que entre junio y agosto de 2019, estas dos personas conspiraron para importar 10 kilogramos de heroína, y conspiraron para lavar dinero. Esto fue descubierto a través de un informante, que tenía contacto con Amezcua Dorador, posando como un posible interesado. En dos reuniones en Panamá, una en Guatemala y otra en Miami, Amezcua Dorador le confesó al informante que se dedicaba al lavado de dinero, que realizaba invirtiendo en desarrollos inmobiliarios en Cancún. Después, Amezcua presentó al informante con Guillermo Barrera, quien le señaló que tenía 17 millones de dólares en Estados Unidos, producto de la venta de drogas, que requería sacar del país. También se acordó la importación de 10 kilogramos de heroína, cinco a través de su yate y otros cinco en un avión privado. El informante se encargó de entregarles, en Bahamas, los 10 kilogramos de "heroína" (en realidad era una sustancia falsa), que fueron colocados en su yate y avión privado. Ellos tuvieron cuidado de tomar un avión comercial a los Estados Unidos, aunque, al ser informados que la droga ya había pasado, acordaron reunirse para recibir su pago, además de aceptar trasportar otros 30 kilogramos en un nuevo viaje. Sin embargo, al acudir por su dinero, descubrieron que su contacto trabajaba para la DEA, siendo ambos arrestados. Su juicio continúa activo, aunque se sabe que el pasado 21 de enero, ambos aceptaron un acuerdo con el fiscal de distrito en Estados Unidos, lo que significa que recibirán una sentencia reducida, a cambio de declararse culpables y, probablemente, cooperar con información sobre sus asociados. Aquí el documento de la DEA ingresado en la corte estadounidense:



