Hackers venezolanos y "Doña Lety", otros de los socios de Florian Tudor
Florian Tudor ha tenido socios como "Doña Lety" o incluso hackers venezolanos y mexicanos; ellos le ayudaron a construir su red de corrupción
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Redacción··3 min de lectura

Florian Tudor y la mafia rumana han tejido una red de corrupción que ha podido operar en 14 estados del país y hasta en 15 naciones diversas. Han sido muchos los socios que le han permitido clonar tarjetas, lavar dinero y cometer otros delitos.
Como oportunamente este medio ha venido informando, fue gracias al apoyo de "Doña Lety" que Florian Tudor el "Tiburón Rumano", decidió hacer de Cancún su base de operaciones.
Esta alianza con Leticia Rodríguez Lara, "Doña Lety" autoproclamda la "dueña de Cancún" sirvió para que la mafia rumana pudiera, entre otras cosas, instalar aparatos clonadores en más de un centenar de cajeros automáticos en Cancún y la Riviera Maya, obteniendo así más de cinco millones de dólares al año.
Parte de estos ingresos se usó para sobornar a policías, jueces y políticos, que así solapaban la cada vez más extensa red de cajeros que permitían clonar plásticos.
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FBI está tras la pista de la mafia rumana que encabeza Florian Tudor[/caption]
Gracias a la protección de "Dona Lety" el "Tiburón Rumano" llegó a tener hasta 2 mil tarjetas clonadas, la cuales tuvo resguardadas en las cajas de seguridad de First National Security, cuyas instalaciones fueron tomadas por la entonces PGR.
Las tarjetas fueron incautadas, y no fueron reclamadas por nadie. No tenían datos, solo eran plásticos con una banda magnética, que simulaban ser tarjetas de tiendas departamentales y bancos. Se ingresaban a los cajeros mediante el uso del NIP para simular ser las originales. Y así era como sacaban dinero.
Hoy se sabe que estos plásticos que nadie reclamó, eran de Florian Tudor.
FBI está tras la pista de la mafia rumana que encabeza Florian Tudor[/caption]
Gracias a la protección de "Dona Lety" el "Tiburón Rumano" llegó a tener hasta 2 mil tarjetas clonadas, la cuales tuvo resguardadas en las cajas de seguridad de First National Security, cuyas instalaciones fueron tomadas por la entonces PGR.
Las tarjetas fueron incautadas, y no fueron reclamadas por nadie. No tenían datos, solo eran plásticos con una banda magnética, que simulaban ser tarjetas de tiendas departamentales y bancos. Se ingresaban a los cajeros mediante el uso del NIP para simular ser las originales. Y así era como sacaban dinero.
Hoy se sabe que estos plásticos que nadie reclamó, eran de Florian Tudor.



